Rescate del apunte de Ubersfeld
La mirada del espectador
¿Qué es una
imagen en teatro? Una combinatoria de signos visuales sostenidos (o no), signos
acústico-verbales. Los otros trazos distintivos de esta imagen son su
fugacidad. No es un doble, ni una réplica según la terminología de Umberto Eco:
lo que se ve no es "el retrato" de un hombre, es "un
hombre".
La imagen en
el teatro es una construcción. Y el trabajo sobre la imagen en el teatro es un
trabajo sobre la interpretación, o más exactamente sobre la recepción de la
representación.
***
El trabajo
del espectador es necesario: le toca a él construir el objeto a ver. Es una
construcción individual: lo que ve y lo que construye no es lo que ve y
construye cualquier otro espectador.
También lo
individual está programado: el lugar diferente de cada espectador lo obliga a
construir objetos diferentes
Esta
presencia de lo individual en la recepción -en la creación- de la imagen es un
elemento decisivo del funcionamiento teatral, y particularmente de la virtud
intelectual del teatro. El espectador recibe una cierta cantidad de señales: a
él le corresponde elegirlas, clasificarlas, hacer un conjunto que le convenga,
que sea su propia creación. En ninguna forma de arte, la parte creativa,
intelectual y sensorial del receptor es tan grande. De aquí lo irreemplazable
del teatro y sus virtudes estéticas
***
El
espectador de teatro no puede, salvo excepción, procesar de golpe y en una sola
mirada lo que se le propone. El trabajo de la vista en la representación
teatral es particular en la medida que está condicionado por la urgencia, el
ojo trabaja con y en contra del tiempo, sin esperanza de poder volver.
Pero lo que por un lado es una
dificultad, es al mismo tiempo condición de la libertad de ver.
La imagen es
programada por el director. Texto, gestos, signos, acontecimientos, conducen al
ojo.
La
percepción teatral requiere del espectador una actividad creativa. El
espectador fabrica a cada momento su propio texto marginal.
Todo en el
teatro está hecho para la mirada del espectador, todo está hecho para el
espectador. Nada existe sin su presencia (para la representación) o para el
pensamiento de esta presencia (la
preparación).
Todo está hecho, no para instruir al
espectador, sino para estimular su placer
***
El
espectador no puede ver ni escuchar todo lo que se le ha preparado.
Necesariamente tiene que elegir. ¿Cómo se hace
esta elección?
El
espectador puede asimilar aquello que corresponde a su "horizonte de
atención”. Lo que está afuera no lo percibe. El espectador ve los elementos de
la representación según el mundo que él conoce ( "universo
enciclopédico", como dice Eco).
El
espectador está desde un principio, en el pensamiento del escritor, aún antes
que éste haya escrito una sola línea. No se concibe que no imagine a su futuro
espectador, en sus dos aspectos diferentes:
A) su
"universo enciclopédico", lo que él sabe, lo que le gusta, lo que
desea, sus hábitos, tanto para satisfacerlo como para contrariarle.
B) la forma
de representación y el lugar del espectador, según la naturaleza de la
representación
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Al comienzo
el espectador recibe una cantidad de información, una pluralidad de mensajes de
naturaleza compleja, compuestos de signos cuya sustancia expresiva es
diferente, palabras, gestos, luces, sonidos, música, signos que no están
aislados pero sí organizados y trabajados los unos en relación con los otros.
Sigue una
historia que se le cuenta. El arte del narrador está presente en toda
manifestación escénica.
El
espectador cumple a la vez un ejercicio, memorizar los diversos episodios del
relato, incluyendo los detalles aclaratorios que pueden resultarle poco
importantes en un primer momento. Al mismo tiempo se deja llevar por un
ejercicio intelectual esforzándose por comprender los episodios de la historia
que se le cuenta.
Ante todo
observa el conjunto, luego los detalles. Es un ejercicio refinado de percepción
simultánea de los signos, en esencia, de expresión diferente. Sigue las
modificaciones de los cambios escénicos, buscándoles una significación.
Mira,
escucha personajes que hablan; a cada instante, construye una relación entre lo
que dicen / hacen los actores; pero al mismo tiempo construye / modifica la
relación entre esos signos (parlantes / escénicos) y la construcción que
hacen /modifican, los personajes que
presentan los actores.
Reenvía sin
parar (consciente e inconscientemente) desde lo percibe a lo que conoce, a su
"enciclopedia" personal, es decir que recibió de su cultura, pero
también de su experiencia individual (de donde se deduce que nada de lo que
recibe un espectador en el curso de una representación es idéntico a lo que
recibe su vecino).
Se
comprende la necesidad del trabajo del director, preparando por medio del juego
de signos, y el del espectador, para ver la relación ( diferencias /
semejanzas) entre lo que fue el trabajo del escritor y la existencia de
conocimientos y preocupaciones de los espectadores
***
La primera percepción que el
espectador tiene del espectáculo, es una visión del conjunto de la escena.
Percibe el conjunto, provisto o no de sujetos humanos que son los actores.
Hay dos posibilidades bien claras:
A) Un espacio codificado, construido,
una escenografía donde todo se podrá leer como en un cuadro
B) Un espacio u otros espacios por
naturaleza vagos, construidos en espera de la presencia humana para cargarse de
sentido.
El primer trabajo del espectador es
tomar conciencia del conjunto del cuadro, como un dato, análogo a una pintura
que la mirada tiene como misión explorar para recorrerlo en todos los sentidos
antes de reconstruirlo en función de sus datos principales. La primera lectura
es por lo tanto pictórica pero orientada por la atención del actor.
El espacio es el de una fábula, el de una
historia por contar. Al comienzo es un inventario de elementos neutros que solo
tendrán sentido a partir de la acción.
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Todo en lo
visual de un espectáculo, se percibe en función de un después que es anunciado
y un antes que es recordado. La visión
de un cuadro escénico es siempre recuerdo o premonición, actos psíquicos del
espectador.
Cuanto más
se aleja la escenografía de las referencias codificadas, el trabajo del
espectador reconstruye más lo que ve en función de su propio universo: es rico
y apasionante
La
construcción de la imagen está en función del lugar psíquico del espectador.
Más aleatoria es la determinación de
un centro del cuadro (o múltiples centros). El elemento que orientará al centro
de la escena, alrededor de lo que todo se compone, ya sea porque queda inmóvil,
o por el contrario, porque se desplaza sin cesar.
La tendencia
"moderna" va a la deconstrucción del cuadro, a la imposibilidad de
ver, por lo que habría más razones para construir un cuadro organizado
Por
ende, en la lectura del cuadro escénico, el espectador está lejos de ser
pasivo. Compara, elige, recompone, su rol principal en la percepción del
espectáculo, es la focalización. Se sabe que su atención está permanentemente
centrada o vuelta a centrar en elementos aislados, o sobre un conjunto de
elementos alrededor de los cuales se hace una especie de encuadre espontáneo.
La percepción funciona como un haz más o menos amplio, hasta que se concentra
en un rostro, una mímica, una boca.
A menudo la
localización está programada por el director, quien lleva de la mano al
espectador, y la sorpresa se hace imagen. Pero las cosas no son simples: es en
la etapa de la localización cuando la elección del espectador es más libre. El
director se esfuerza en vano para guiar la mirada por medio de un agrupamiento
preferencial de personajes, por un movimiento, un juego de luces, nada le
impide al espectador elegir otra parte del espectáculo
Tampoco es
imposible para el director "desfocalizar" la atención manipulando la
mirada, “distrayendo” (Un ruido, una luz, un movimiento violento)
voluntariamente al espectador.
***
El
espectador puede construir un cuadro alrededor de un actor al que le interesa
seguirle el juego: entonces fabrica una serie de mini cuadros o de mini
secuencias centradas alrededor de un actor-personaje.
La
construcción del cuadro o de la mini secuencia se hace en general según un
principio de economía: se encuadra lo indispensable: los interlocutores
principales, o la acción principal, o el personaje que habla, o el que escucha
cuando este acto de escuchar es dramático.
El
espectador se permite elegir un detalle: el movimiento de mano de un actor, una
postura, la súbita. Lo que puede hacer la mirada del espectador es justamente
ese zoom, que su deseo establece; la
fuerza - percepción del detalle fuertemente individualizado - que se convertirá
en centro de un cuadro. El detalle orientará la visión del conjunto. Visión
fugaz y es justamente este carácter fugaz uno de los rasgos característicos de
la contemplación teatral.
Por
lo tanto la mirada no es estática; sin cesar se mueve, modificando la visión.
Pero lo más determinante en este recorrido de la mirada, lo más personal
también, es la exploración del espacio escénico y sobre todo este movimiento de
ir y venir entre dos partes del escenario total, o entre dos mini cuadros,
establece un permanente intercambio.
La
riqueza de la puesta en escena tiende a la riqueza de inversión de la mirada.
El espectador es convocado a fabricar para su propio placer.
***
Este trabajo
de la mirada implica una retórica o mejor dicho una poética. Entre dos imágenes
construidas, entre dos grupos de signos que la vista ha fragmentado y rearmado,
se establece en principio una metáfora.
Una metáfora
visual poderosa. La metáfora que fabrica la mirada, aporta y contribuye al sentido.
Es
por esta vuelta indirecta que la mirada poética puede convertirse en la mirada
filosófica.
Las
luces son el lazo de unión de una cantidad de señales visuales. La luz no
cambia solo la iluminación del cuadro, sino también su sentido
Por
cierto, el espectador de teatro hace con las imágenes que recibe su propio
texto poético, en relación con la otra parte de la recepción teatral, la
escucha de lo verbal
Obstáculos
para la buena recepción de la imagen teatral:
-Pobreza de signos escénicos.
-Carácter excesivamente codificado,
banalidad en el sistema de signos.
-Exceso de información, multiplicación
excesiva de signos, personajes, vestuario, objetos; a veces exceso en el
esteticismo.
-Carácter
excesivamente opaco de algunos signos que bloquean la construcción de imágenes
emocionalmente satisfactorias.
-Todo signo
que se parece a un ruido en la comunicación: un figurante inútil, un objeto
puramente decorativo fuerza al espectador a tratar de eliminarlos.
-Información
redundante.
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